Voluntariado en Guatemala

Uno de los pilares esenciales de la actividad de JDAE es el voluntariado que se organiza anualmente para ir a trabajar in situ en el proyecto, habitualmente en los meses de verano. Viajar a Guatemala y conocer de primera mano la realidad de los niños y niñas de Santa María de Jesús te enriquecerá personalmente, y hará que te impliques de lleno allí, sobre el terreno.

Los miembros de JDAE consideramos que necesitarás por lo menos un mes para aprovechar tu estancia en Jardín de Amor y empaparte del proyecto. Merecerá la pena, porque vivirás una experiencia que te cambiará por completo. Conocerás de primera mano cómo funciona la escuela y formarás parte de la familia de JDA.

Una de las labores principales del voluntario se centra en el trabajo dentro de las aulas. Tu función en la escuela será de apoyo a las maestras, adaptándote al horario lectivo y participando en aquellas clases que te asignen. Cabe añadir que la creatividad y la imaginación son dos ingredientes clave para cualquier actividad que se quiera hacer con los alumnos. Los juegos didácticos, por ejemplo, son una buena opción para que no se distraigan y adquieran mejor los contenidos. Además, en los recreos y horas no lectivas podrás pasar más tiempo con ellos: ver películas, leer cuentos, jugar al fútbol, enseñarles a hacer pulseras, etc.

¿Qué preparación se necesita? Como voluntario, lo único que te hará falta tener será energía, ilusión y ganas de contagiar alegría. Los niños y niñas del proyecto vienen a la escuela cargados de problemas familiares, económicos o de salud. Al venir aquí, tienes que estar dispuesto a vivir una experiencia centrada en la persona, acogiendo a cada uno tal como es y cuidando su crecimiento. Sólo así podrás ofrecerles toda la ayuda que requieren. Enseguida les cogerás cariño, te llevarán a conocer sus casas, sus familias y hasta serán tus guías por Santa María de Jesús. Eso sí, no te sorprendas si te acaban mostrando mucho más cariño del que puedas darles: esa es la magia de Jardín de Amor. Te aseguramos que al final no querrás volver.

Pero JDA no se preocupa solamente de la educación de estos niños. Somos conscientes de lo importante que es una buena nutrición para su adecuado desarrollo físico y mental, por lo que en la escuela se reparte una comida diaria a cada niño junto con un suplemento vitamínico para complementar la dieta que llevan en casa (que, por desgracia, a menudo es insuficiente). El voluntario ayudará a las maestras a repartir dicha comida y a asegurarse de que los niños no se dejan nada en el plato.

También participamos en otros ámbitos tan básicos como la vivienda y las infraestructuras. JDA dedica una buena parte de los fondos recaudados a construir o reformar las casas de algunas familias en función de sus necesidades (muchas de ellas están hechas de madera o incluso de chapa), así como el crecimiento de la escuela. El voluntario tiene que estar dispuesto a ofrecerse como mano de obra y ayudar en las tareas de construcción, siempre bajo la supervisión de albañiles profesionales que dirigirán los trabajos en todo momento. A veces puede parecer duro, pero no hay nada más gratificante que ver cómo la escuela crece año a año con la ayuda de nuestras propias manos. Porque gracias a esto, cada vez son más los niños de Santa María de Jesús que pueden beneficiarse de la educación que les brinda JDA.

Pero tranquilo, ¡no todo será trabajar! El voluntario también goza de días libres que puede dedicar a descubrir las maravillas de Guatemala, un país lleno de riquezas naturales y destinos turísticos muy distintos a los que estamos acostumbrados a ver en Europa. La ciudad colonial de Antigua Guatemala (donde se alojan nuestros voluntarios) es uno de los atractivos turísticos más visitados de América Central. Parajes de película como el volcán de Fuego, el de Agua (en cuya falda se encuentra la escuela), el Pacaya o el Alotenango. El majestuoso lago Atitlán, rodeado de volcanes y pequeños pueblos pesqueros. La selva tropical de Semuc Champey y sus cascadas naturales. La ancestral ciudad maya de Tikal, con sus templos y pirámides. Las playas de arena negra del Pacífico… Y otros muchos destinos inolvidables. Un país, sin duda, digno de conocer.

Después de todo… ¿Necesitas más razones? No lo pienses más, y ¡ANÍMATE A SER VOLUNTARIO DE JDAE!

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